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Para la enseñanza inductiva: de dónde proviene el modelo de aula invertida

Es común que una persona inteligente o medianamente inteligente busque respuestas a sus preguntas en internet. ¿Quién no lo hace? O mejor aún: que intente abordar un tema desconocido para informarse, comprenderlo y, en definitiva, construir una base de conocimientos.

En ocasiones, la ilusión de omnisciencia puede llevar a creer que, gracias a internet, uno puede ser un experto en todo y en todos. No es asi.

Sabemos que el discernimiento es fundamental en cualquier investigación, al igual que la calidad de la fuente. No estaría de más orientarnos inicialmente sobre qué fuente consultar, más allá de simplemente escribir un término de búsqueda en Google. Asimismo, una conversación posterior con un experto o con otras personas que busquen la misma información podría ser útil.

Hasta ahora, no hay nada que objetar, se podría decir.

Esta reflexión me interesa por comprender cómo funciona la enseñanza, y quizás no solo eso: me refiero al método inductivo, un proceso que busca establecer una ley universal a partir de casos individuales y específicos. Lo que he mencionado anteriormente, si bien es una experiencia común para todos, surge de una observación específica y concreta, definida por las vivencias actuales de cada uno.

Ahora la pregunta es: "¿Puede esa experiencia definir una metodología de enseñanza o una ley aplicable?" La respuesta es ¡¡¡Sí!!!

En los últimos años el modelo se ha ido desarrollando Aula invertida, Literalmente, "aula invertida". Si bien el término despierta cierta curiosidad al estimular la imaginación hacia escenarios futuristas, la inversión no se refiere al espacio, sino al tiempo y a los roles.

Pensemos en el tiempo: la enseñanza tradicional consta de una primera mitad en la que el profesor imparte la lección y una segunda mitad en la que el alumno realiza sus tareas. Pensemos en los roles: en la enseñanza tradicional, el profesor guía al alumno imponiendo reglas y horarios.

Il Aula invertida Es exactamente lo contrario. Todo comienza con el estudiante buscando información en internet a partir de las ideas básicas proporcionadas por el profesor. Ya en esta etapa, se anima al estudiante a explorar la información de forma crítica, evaluando el impacto de cualquier atajo que pueda adoptar en su comprensión, ya sea aproximada o deficiente, del tema.

Luego, en el aula, el estudiante interactúa con otros compañeros, compartiendo lo que ha aprendido o cree haber aprendido. Se genera un debate genuino, con el profesor como moderador: fomentando actitudes de tolerancia, diálogo y colaboración, sugiriendo valores y principios éticos, refinando el conocimiento, corrigiendo perspectivas sobre el tema, desalentando los prejuicios, promoviendo el silencio y brindando nuevas ideas para investigaciones exploratorias posteriores, que a su vez darán lugar a nuevos debates.

¿En qué medida esta forma de enseñar cambia el aprendizaje? En mi opinión, sí. Primero, la centralidad se desplaza inevitablemente del profesor al alumno, quien se convierte en el protagonista del proceso. Y finalmente, avanzamos hacia el aprendizaje personalizado: el alumno construye el conocimiento según sus necesidades cognitivas. (la cantidad y calidad de la investigación de información) es decir "conectar"el nuevo conocimiento sobre él"ganchos"que el profesor y toda la fase de debate corrijan, consoliden, amplíen y definan correctamente."

Sin embargo, queda una última consideración. Según esta metodología, el formador, el profesor, no es un mero transmisor de conocimientos, sino algo más: un director, un guía, un observador atento o, para decirlo sin rodeos, el creador de un formato de enseñanza que debe concebirse de antemano, modificarse durante el curso y evaluarse al final.

Bueno, ¿hasta qué punto está dispuesto este tipo a asumir este papel?

Vincenzo Di Prisco
Gerente del centro de formación.